Voy a contar una terrible experiencia que me ocurrió hace seis meses; esto lo hago como terapia para superar el trauma que me dejó
Ingrid, Azucena y yo, Marlene somos grandes amigas; estudiamos la prepa en una escuela particular y siempre hacemos todo juntas, incluso esto que voy a contar nos afectó a las tres.
Las tres tenemos 17 años; somos delgadas y nos consideramos guapas; no somos las más populares de la escuela, pero tenemos muchos pretendientes. El día en que ocurrió todo fue un jueves; mis amigas y yo estuvimos en casa de Azucena haciendo un trabajo que nos habían dejado y que teníamos que entregar al día siguiente y del que nos faltaba mucho por terminar; ya eran cerca de las 4:00 de la tarde cuando Ingrid se dio cuenta de que nos faltaba información; pensamos bajarla de la Internet, pero la compu de Azucena no funcionaba y el profe nos había dicho que investigáramos, que no quería nada bajado de Internet y como Ingrid es muy correcta en esos casos, nos dijo que fuéramos a investigar a la biblioteca que estaba a cinco cuadras de donde estábamos
Al final nos convenció y nos fuimos las tres a la biblioteca a buscar la dichosa información. Al ir caminando hacia allá con nuestros uniformes azules y nuestras faldas cortas tableadas, nos encontramos con unos muchachos bastante guapos que se hallaban en una esquina jugando entre ellos; al pasar nosotras nos silbaron y nos dijeron varias cosas incómodas; Ingrid y Azucena ni siquiera les hicieron caso, pero yo volteé y le sonreí al que me pareció más guapo, por lo que me gané el regaño de mis amigas por coquetear con “los nacos” como los llamábamos. Llegamos a la biblio y Azucena saludó a la bibliotecaria; una señora joven de tez blanca, bastante delgada y guapa, que usaba anteojos de intelectual. Le preguntamos dónde encontraríamos la información que necesitábamos y ella nos indicó el fichero donde creía que podría estar.


