El AMO había sido muy claro en su órden a Luna, una cross dresser muy sumisa, a quien acababa de domar, de excelentes caderas y cuerpo pequeño…….la filmadora adecuadamente posicionada, el AMO sentado en un confortable sillón, con una copa de excelente vino…se preparaba para gozar de uno de los actos mas morbosos, perversos y soñados para ser presenciados por el ser humano.
Esto ha sido extraído del Kinsey Reports on Sexual Behavior in the Human Male and Female and the Dogs in the Zoophilic Relation:
“….Las cross, las travestis, los transexuales, los gay y los homosexuales que son penetrados analmente por un perro de gran tamaño, sufren por la extrema presión del gigantezco bulbo, dentro de su recto contra su glándula prostática (Punto G), una cantidad elevada de orgasmos forzados e involuntarios que al intentar resistirlos y evitarlos, literalmente terminan con sus fuerzas, siendo luego facil presa del macho canino que la acosa y finalmente la dispone a voluntad. Los AMOS que consensuan la zoofilia, lo hacen con la intención de humillar profundamente a la sumisa, y para dejarla completamente dominada y sometida. El saberse dominadas y sometidas por un ser inferior, imponiéndole las reglas caninas tratando de procrearla……es un golpe mental terrible para ellas….”
¡¡¡ Ahora Luna…..a llegado el momento de entregarte a mi mascota…!!!!!!.
Tenia 21 años cuando me casé. Pese a mis inquietudes sexuales, aún conservaba intacta mi virginidad, resultado de una estricta educación por parte de mi padre basada en los azotes. Mi nombre es Elena.
Mi marido, 16 años mayor que yo, y con el que me casé por influencia de mi padre, se sentía orgulloso de mi virginidad, y ansiaba el momento de poseerla.
Después de la celebración, comenzamos nuestro viaje de novios en coche con destino a un pequeño pueblo del norte, allí teníamos pensado pasar unos días en una finca rústica en medio de la naturaleza. Debíamos estar a punto de llegar a nuestro destino cuando en aquella vieja carretera dejaron de aparecer las indicaciones, mi marido hizo caso de su intuición para continuar el viaje, nunca imaginé las consecuencias que iba a tener su equivocación. A medida que avanzábamos, la carretera presentaba peor estado, llegamos a un punto en el que parecía imposible transitar por allí. Estábamos apunto de dar la vuelta cuando divisamos una masia a lo lejos. Decidimos acercarnos para preguntar.
Cuando picamos a la puerta nos abrió un hombre corpulento que nos invitó a pasar. Mi marido, agradecido por la invitación, le dijo que no queríamos molestar, que sólo íbamos buscando una finca rústica que habíamos alquilado por aquellos parajes, a lo que aquel hombre contestó: -La señora de la casa les indicará con mucho gusto, pasen por favor-.
Entramos con la esperanza de averiguar como retomar nuestro camino, pues empezaba a anochecer y estábamos bastante desorientados. La puerta se cerró detrás nuestro y el hombre nos indicó que subiéramos la gran escalera que estaba situada en el centro de un enorme recibidor. Una vez arriba nos indicó que pasáramos a una sala muy grande llena de libros, allí esperamos hasta que volvió. -La Señora me ha indicado que les prepare una habitación, es muy tarde para ir por estas carreteras y podrían perderse fácilmente-. Mi marido le contestó – no queremos molestar, además tenemos reservada ya una habitación-. –A la señora le gusta tener invitados en su casa, no es ninguna molestia, todo lo contrario, les prepararé sus habitaciones-. Nos dieron habitaciones individuales, eso no le gustó a mi marido, pues esperaba otro tipo de noche, yo le dije que mañana llegaríamos a nuestro destino y sería todo muy diferente. Nos dirigimos a nuestras habitaciones.
A solo unas cuadras del Coliseo estaba el mejor mercado de esclavos de Roma, era una verdadera fiesta llena de colorido y Arcadia lo consideraba su mejor paseo de la semana, tenia mucho dinero y le encantaba ir a pujar por las mejores presas, siempre estaba enterada de la llegada de los nuevos lotes que venían de todas partes del mundo.
Era un griterío general, allí se vendía de todo, grilletes de las mas inimaginables e ingeniosas formas, cadenas, látigos de piel de cocodrilo, pájaros exóticos, panes de harina acabada de moler por muelas que no paraban empujadas por esclavos egipcios con bozal para que no la comieran y vendas en los ojos para que no renegaran de su suerte, pescado frito, vinos de todas partes y deliciosos dulces, pero el centro de todo era la compra venta de esclavos y por supuesto lo mas atractivo y delicioso era la subasta de las mas disímiles hembras provenientes de los botines de guerra de todo el universo conocido.
En aquel ajetreo tremendo iban y venían cuerdas de gente encadenadas unas a otras a los collares que llevaban en el cuello, fustigados continuamente por el látigo de tratantes y tratantas.
