Lara tenía unas ganas locas de ser poseída por alguien experto, un día lo consiguió, Encontró un amo que la llevó a su chalet donde primero la acarició y le dio mimos como jamás se los habían dado. Cuando Lara creía que era una manera dulce y placentera de ser sumisa rápidamente y sin darle tiempo a reaccionar fue atada a una columna y azotada mientras su amo la enseñaba a dar las gracias por cada azote, a pedir más, y le decía “siempre que te haga disfrutar de una manera especial serás castigada de alguna otra manera por haber disfrutado, te enseñare a disfrutar también con el dolor”.
A todo esto Satán controlaba las fases de dolor para no dejar ninguna marca, sabia muy bien lo que hacia. Una vez que la azotó y dejó su trasero como el carbón ardiente la desató suavemente al mismo tiempo que la sujetaba para que no le flaquearan las piernas y se cayera, después le mostró una lavativa y un plátano, se los enseño y le preguntósabes lo que es, Lara afirmo con la cabeza a lo que Satán le dijo perrita quiero oírlo de tu voz, entonces Lara le contesto si, Amo, son una lavativa y un plátano.