Esta es una historia de esas que da vergüenza contar y que sólo sabemos Belén y yo. Bueno, en realidad lo saben todas sus amigas, cosa que me da más vergüenza aún. Belén era la novia de mi amigo Carlos y, la verdad, no es que esté muy buena, pero el hecho de saber que se folla a Carlos como, cuando y donde quiere me pone bastante cachondo, ya que da sensación de dominio y control sobre una situación tan sensible como es el sexo.
Últimamente me había acercado más a Belén y al resto de sus amigas que ya conocía, supongo que por aquella época me sentía más femenino, no sé, me gustaba saber cómo pensaban las chicas y, sobre todo, sus secretos. Poco a poco fui enterándome de qué les gustaba hacer cuando follaban y sus fantasías sexuales. Me integré tanto en su grupo que ya quedaba con ellas para tomar café, para ver revistas de chicas y las acompañaba cuando iban a hacerse la manicura o a cortarse el pelo.
Belén juega en un equipo de voleibol, así que ya podéis imaginaros como es: alta, delgada, con unas piernas estiradísimas que acaban en un culo duro donde se podrían partir nueces. Además, es una de esas chicas que te sonríen siempre y de las que piensas que son muy buenas, pero que por lo que oyes son unas fieras en la cama, cosa que te pone aún más cachondo. Como Belén hay otras compañeras de equipo que están muy buenas: Ruth es de piel muy morena, parece india, y de un fuerte carácter; Sonia tiene unas tetas impresionantes y siempre lleva tanga debajo de las mallas con las que entrena; y Leticia tiene un cuerpo espectacular, es increíble cuando pone el culo en pompa para recibir un saque.
Seguir viendo »


