Una sesión con la Gata
Esta no es una historia, es el relato de lo que le hice a mi esclava anoche. Una sesión para no olvidar.
Le digo Gata (Gatita, cuando se porta bien) porque tiene el cuerpo de una gata, flaca, menuda y negra; y se mueve como una gata meneando la cola. Es mi esclava y esta decidida a satisfacerme, aunque a veces no lo logra porque no soporta mis maltratos o le asusta demasiado lo que le pido y no se anima a hacerlo. Pero poco a poco y con el tiempo se que lo lograra; esta en su voluntad hacerlo.
Empecemos. La fui a buscar temprano, pero como siempre por esas cosas ajenas a mi voluntad termine robándola tarde, venia con su bolsito con ropa para cambiarse y sus juguetes. Estaba tranquila, lo cual me sorprendió y hasta le pregunte si no tenia miedo, me dijo que no, que el miedo le venia después.
Me la lleve a casa, al Establo mejor dicho. Apenas llegamos cambie radicalmente (como siempre) para convertirme en su amo. La mande a cambiarse mientras pedía una pizza. Le había prometido invitarla a cenar. Los minutos pasaban y ella no aparecía. Le di un minuto mas y le advertí que pasado este iría a buscarla de los pelos. Al no obedecerme fui a la habitación donde me sorprendí por su ropa, un uniforme escolar de pollera tableada, camisa y corbata. Complementaba con medias blancas de nylon. La agarre de los pelos y casi diría que la arrastre hasta un sofá donde la acosté en mis piernas, le levante la pollera y le di unas buenas palmadas. Acá cabe aclarar que si bien en un principio de nuestra relación le daba palmadas desde suaves hasta de mediana intensidad, actualmente el juego a crecido y le di unos señores sopapos con toda mi fuerza al punto de hacerla gritar. Su primer contacto de la noche con el dolor.
