Autor: Ricardo Erecto
Dos o tres meses más tarde de mi regreso de España, que he relatado en “La Herencia”, me llamó Romy, diciéndome que quería hablar conmigo para contarme algo.
Pare evitar malos entendidos preferí invitarla a cenar a un restaurante de La Recoleta y no encontrarnos en mi oficina o mi casa. La noche siguiente nos encontramos tal como habíamos programado.
-Un gusto volver a verte, Romy. ¿Qué es de tu vida?
-Terminé la filmación de una película hace unos días. Todavía tengo el culo dolorido.-
-Por lo que veo era un film sado.
-Sí, por supuesto. Sabes que no me disgusta que me calienten el culo, pero en ésta, era casi lo único que hacían. Usaron una paleta de cuero que en cada azote, además de doler, me dejaba picando la parte afectada. ¡No sabes las que he pasado!
-Pero creo que no te disgustó mucho.
-En realidad, no. Como acabo de decirte, me gusta que me traten así.
Seguir viendo »