Entre sueños siento él como entra en mi, estoy seca, me duele un poco pero él quiere entrar, no puedo decirle que no, no, no puedo decirle nada, solo puedo sentir. El sol comienza a entrar por la ventana mientras siento como su sexo me penetra.
¡Se ha salido!, ¿qué esta mal?, ¿qué pasa?
Al oído, en un susurro, le escucho.
Metela en tu boca, mi amor, pero estate quieta, no te muevas.
No digo nada, simplemente obedezco, meto mi cabeza bajo las sabanas, hasta su vientre, e introduzco su polla en mi boca, todo lo que puedo, la noto chocar contra mi paladar, casi llegar hasta mi garganta, y me quedo quieta, muy quieta, como me ha pedido.
Pasan los minutos, siento como su respiración se hace cada vez mas regular, se esta quedando dormido, ¡se ha quedado dormido!, siento su sexo en el interior de mi boca, en mi interior, duro, suave, mientras el tiempo pasa.