Recomiendo leerlo todo el relato, pero os adjunto un resumen. Para quien tiene prisa, además así os brindo una introducción y una visión de todo su conjunto.
Hay momentos y situaciones dolorosas; y otras más placenteras, y de intenso gozo. Estamos pendientes de poder hablarnos y queremos vernos, con más frecuencia. Y mientras tanto realizamos ciertas labores, que son las cosas que llenan “el tiempo de la separación”. Son los paréntesis, entre esos momentos y los siguientes.
Pero, hay algunas situaciones familiares y las acciones de otras personas… Por todo lo cual, es preciso que debamos obrar como adultos, con “entendimiento” y no vayamos a causar “a otros”, ni a nosotros mismos, unos dolores innecesarios.
Y, en ocasiones no le ofrezco esos momentos “de sexualidad pulsional”; y se que entonces, “ella [del mismo modo que yo] los encuentra a faltar”. Pues, también hay “otros momentos” plenos de suavidades y ternuras. Tras un tiempo, se nos hacen necesarias unas caricias intensas.
Entonces, nuestro entendimiento nos dispara, e ideo ciertas atenciones que la pinchen en su sensualidad, la despierten y traspasen su piel [dejando una impronta emocional doble: en el corazón y en la mente]. E incluso, en cada momento de morbosidad, se hallan en cosas tan naturales como la acción de comer o la satisfacer a las necesidades fisiológicas.
No hay nada preconcebido, sino que una cosa u otra van surgiendo, dependiendo del momento y de la “interacción de nuestra comunicación amorosa”.
Ella “sumisamente” entiende que la felicidad, en nuestro caso, aúna el cumplimiento de nuestros deseos y el deber de satisfacer plenamente los momentos de felicidad posible y cierta, que con su entrega plena y mis cuidado atento se van originando un día y otro.