Desde hace 3 años sufro de vez en cuanto, no sé muy bien, si un infierno o un paraíso. Ya no sé lo que es bueno, ni lo que es malo, ya no sé lo que adoro o lo que odio. De lo que estoy segura es que mi vida sexual hace mucho que dejó de ser normal.
Todo comenzó poco después de iniciar mi carrera de medicina, e inesperadamente mis padres tuvieron que marcharse al extranjero por motivos de trabajo, dejándome sola para que pudiera continuar mi carrera.
En el mismo momento que mis padres cerraron la puerta al marcharse, mi vida cambio. Para empezar me volví algo más puta, o mejor dicho, promiscua. Ahora tenía casa, y no tenía novio, pero follaba al menos 2 veces por semana.
Con este ritmo, al cabo de un año la verdad es que empecé a cansarme, ya que los tíos que me llevaba a casa eran básicamente gente de mi edad, y siempre hacíamos lo mismo, hasta que me dio por ligar con un tío mayor.
Menuda diferencia… fue con él con quien descubrí el bondage.
Pero igual que vino se fue; un día desapareció, nunca más volví a verle.
Ahora que conoces mis antecedentes sexuales, entenderás por qué me pasó lo que a continuación te contaré… no le busques lógica, ni quien, ni como, llevó 3 años pensando en ello y no lo he encontrado.