Tumbada en el suelo de la habitación, pensaba como había llegado a semejante situación. Su desesperación se hacia patente con el transcurso de las horas, sus muñecas hacia tiempo que le dolían por la presión de las cuerdas y sus codos, pegados uno a otro por las ataduras, ni los sentía. Las piernas, largas y ligeramente mosculadas, se juntaban con sus pies, las cuerdas rodeaban sus tobillos y muslos en una presa que le impedía el movimiento. Una cuerda apretaba sus pechos dejándolos expuestos y cada vez que intentaba cambiar de posición se comprimían contra el suelo y le producían un dolor intenso.
Viernes en el trabajo. Tres amigas sentadas en la oficina, planean plan para el fin de semana. Marta, no muy alta pero con un cuerpo espectacular y sobre todo unos pechos descomunales, los cuales, siempre lucia con unos escotes provocativos, decía.
-Tengo ganas de hacer algo diferente este fin de semana, siempre acabamos en un Púb. Intentando ligar con chicos que lo único que quieren es un polvo rápido y adiós muy buenas.
Susana, se la queda mirando con cara perpleja y le responde.
-¿Y no es precisamente lo que tú buscas? -Si, pero me da rabia que sean ellos los que me den el portazo, tengo ganas de ser yo la que manda a paseo ha alguno. Susana, una mujer atlética, con unas medidas perfectas y unas tetas talla noventa y cinco, mientras se ríe, le comenta a la tercera contertuliana.
-¿Tu que piensas, se te ocurre alguna idea?Vea, la única morena de las tres, y la menos llamativa, pero la más salida, piensa unos segundos y dice.
-Podríamos quedarnos en casa de alguna de nosotras y nos montamos la fiesta.
Susana se la mira y le responde con cara perpleja.
-Y que hacemos.
-Tranquila ya llevare algún juego.
Las tres se despiden y quedan en casa de Susana, su marido no llegara hasta el domingo por la mañana.
El tiempo pasa muy despacio, los movimientos que puede hacer son mínimos y pedir auxilio es imposible, una bola de goma llena toda su boca y lo único que de ella sale, son murmullos ininteligibles, además cada vez que intenta gritar se le llena la boca de saliva y le chorrea por la comisura de sus labios.
Debe de faltar poco para que se ponga otra vez en marcha, es una tortura, de repente nota una vibración dentro de su coño y un escalofrió de placer recorre todo su cuerpo, el consolador programado cada media hora se ha puesto en marcha.
A las nueve en punto aparecen las dos amigas de Susana, Vea trae una bolsa de deporte y Susana extrañada le pregunta que contiene.
-Nada, unos juegos para después de cenar.
La cena transcurre tranquila, entre risas y comentarios picantes, riéndose de algunos compañeros de trabajo, y explicando anécdotas.
-Bueno marta y tú como te lo montas, has probad estaría mal, pero yo no tengo cuerdas ni nada parecido.
Responde Susana -Tranquilas- dice Vea mientras abre la bolsa de deporte El material para jugar lo traigo yo.
El orgasmo le llega por tercera vez, una sensación de placer hace que se olvide de la incomoda posición, el vibrador se para de nuevo y vuelve a sentir el silencio de la habitación. Los pies pegados a su culo están medio dormidos, las manos tocando sus pies. Intenta por décima vez, buscar algún nudo que poder soltar, pero ha sido atada a conciencia y vuelve a desistir del intento, además cada vez que se mueve las tetas le rozan sobre la moqueta del suelo, produciéndole un fuerte dolor en los pezones. Prueba a tumbarse de lado, pero una cuerda atada desde sus codos a una lámpara en el techo la obliga a continuar bocabajo. Piensa en sus amigas, las muy zorras se lo van a pagar, una putada como esta no se la esperaba de ellas. Aunque la verdad y a pesar del dolor, se lo estaba pasando de vicio, nunca había sentido unas sensaciones tan salvajes. Por su cabeza rondaba un pensamiento. -el final será lo mejor- ¿que habían querido decir sus amigas?, se supone que volverán a soltarla de un momento a otro.
-Como lo hacemos.- dice Susana mientras empieza a inspeccionar la bolsa de deporte.
-Yo quiero hacer de esclava.- Grita Vea enseguida. Y Marta también, luego las dos te someteremos a ti. ¿Que te parece? -Bueno, me parece bien. ¿Y en que consistirá el juego, se te ha ocurrido algo?, como veo que lo llevas todo pensado.
Vea ponién
dose un poco colorada, después del comentario de Susana, contesta.
-He pensado en un juego, nosotras dos escondemos un objeto y tú tienes que hacernos confesar donde está. ¿Qué os parece? -Perfecto- dice Marta cogiendo un cenicero muy estrambótico de la mesa -esto servirá como el objeto a rescatar, haber si puedes hacernos confesar.
-Muy bien, pues ya podéis esconderlo mientras miro todos estos artículos que has traído y pienso como usarlos para haceros hablar.
Mientras Marta y Vea salen del comedor, Susana empieza a examinar todo el contenido de la bolsa. Un montón de rollos de cuerdas muy bien enrollados. -Que bien planeada que tenia la velada la guarra de Vea- un par bolas de goma con correas, dos pinza unidas por una cadenita, -Esta tía ha traído de todo.- Piensa Susana mientras sigue sacando mas artilugios, un consolador enorme con forma de pene. Este se lo voy a meter a Marta y veras que pronto confiesa.- dos consoladores más pequeños con forma de pera terminado en un aro más ancho al final Esto debe de ser para el culo, me parece que me lo voy a pasar en grande con esas dos guarras- unas vendas para los ojos, bolas chinas. Increíble todo lo que trae la muy&&&&Su pensamiento queda truncado al entrar las dos amigas, con una sonrisa en sus bocas.
-Que, ¿empezamos con el juego?
Seguía allí, quieta, incapaz de moverse, la bola en su boca, casi no la dejaba respirar y la saliva que le corría desde sus labios hasta su barbilla, goteaba en la moqueta, dejando un circulo de babas, parecido al que su coño húmedo dejaba en el suelo entre sus piernas, provocado por la gran excitación que le producía el consolador cada vez que se ponía en marcha.
-Que habrán querido decir esas dos con lo del final, menos mal que mi marido no llega hasta mañana, si me viera en esta situación no se que pensaría.
Susana atada de pies y manos en el suelo de su habitación espera a que sus amigas vuelvan para rescatarla de su humillación.
-Bueno poneros las dos de rodillas, pero primero retirar la mesita de delante del sofá, voy a necesitar espacio.
Marta y Vea se apresuran a retirar la mesita y se colocan de rodillas tal como les habí ya esta indefensa, es el momento de seguir con Marta, la cual por fin se a decidido a sacarse el enorme sujetador.
-Pon las manos sobre tu cabeza, quiero empezar atándote esas enormes tetas que tienes y que tanto te gusta enseñar.
Marta quiso protestar por el comentario, pero prefirió estarse callada. Susana deshizo un nuevo rollo de cuerda y empezó a rodear el pecho de Marta, una vuelta por encima de sus enormes melones y otra por debajo, anudándolo todo en la espalda, luego el cabo que sobraba lo paso por un lado del cuello, y dando un par de vueltas a las cuerdas que pasaban por encima y debajo de los enormes pechos, los tenso dejándole las tetas bien apretadas y erguidas. Cogio sus manos y las llevo a la espalda, atándolas juntas en el mismo nudo que havia realizado anteriormente, lo que obligaba a Marta a tener los brazos a noventa grados sobre su espalda. – te estas pasando, no aprietes tanto que se me duermen las manos.
Susana se la mira, y con una sonrisa maliciosa, responde -¿No erais vosotras las que queríais jugar? Pues a callar, ¿o quieres confesar donde has escondido el cenicero? y cogiendo una de las bolas de goma, sigue respondiéndole a su amiga. Mejor aun, te boy a colocar éste aparato en la boca para que no me digas nada todavía.
Susana le introdujo la bola en la boca y cerro la hebilla en la nuca. Haciéndola andar de rodillas la obligo a colocarse de espaldas al sofá, la tumbo en el suelo boca abajo, le saco la falda y el tanga y termino atándole cada tobillo a una pata del sillón. Marta quedó completamente indefensa, abierta de piernas y con sus enormes tetas clavadas en el suelo. Su cabeza casi no tocaba la moqueta, sus pechos hacían de cuña y la obligaban a tener la espalda ligeramente arqueada.
-Bueno Vea, tu compañera ya esta lista, te toca a ti.
Arrastro a Vea de rodillas, y la coloco de espaldas a la mesa del comedor, le quito los pantalones y las braguitas, ato una nueva cuerda a sus muñecas, que tenia en la nuca, y la paso por encima de la mesa, retornándola por debajo de esta, la deslizo entre sus muslos y acabo atándola a la soga que le pasaba por debajo de sus pequeñas tetas, tensándola y haciendo que se le clavara en medio de su coño.
-Haaaaa, me haces daño.
Susana no dijo nada, se limitó a coger la segunda bola y a ponérsela en la boca. Vea intento impedirlo, pero de
bido a lo difícil de su situación y a la fuerza de su amiga, acabo cediendo.
Después de esta pequeña lucha, amarro una cuerda por encima de cada rodilla, atándolas cada una a una pata de la mesa, tensándolas hasta que la pobre chica quedo completamente abierta de piernas, dejando ver un rasurado coño en el cual se hundía una soga bien tensada.
-Bueno chicas, os voy a dejar un ratillo para que penséis. En estas posiciones seguro que confesáis en cuando vuelva. Pero antes, Marta, te colocaré un cacharro de estos que has traído en el culo para que disfrutes aún más.
Cogiendo uno de los consoladores con forma de pera, se acerca a Marta, la cual la miraba con unos ojos desorbitados y pronunciaba unos ruidos ininteligibles detrás de la bola que llanada su boca. Saco una crema que había visto en la bolsa y embadurno el aparato, lo coloco en el culo de su victima y empezó a hacer movimientos de vaivén, introduciéndolo cada vez un poco más. Marta no paraba de moverse, intentando librarse de sus ataduras, pero era inútil y al final terminó con el consolador hasta dentro de su agujero.
-Sobre todo que no se te salga, si no, te quitaré la bola y te lo pondré en la boca.
Las dos amigas, completamente amarradas e incapaces de moverse oyeron como Susana se iba por el pasillo y al cabo de un segundo se cerró la puert puerta y unos pasos que se dirigían al comedor.
-Que. ¿Me vais a decir donde lo habéis escondido?Se acercó a Vea y le sacó la bola de la boca. En cuanto su amiga se vio liberada de la mordaza le confesó el lugar exacto donde habían escondido el cenicero. Susana regresó con el objeto y sin decir nada volvió a colocarle la bola a Vea.
-Bueno, Marta, veo que no se te a salido el consolador del culo, eso se merece un premio.
Desato a su amiga y la dejo un rato tumbada en el suelo, para que se recuperase. Pasado unos minutos las dos amigas estaban sentadas en el sofá.
-¿Que no sueltas a Vea? Dijo Marta mirando a su amiga que no paraba de moverse y de hacer ruidos con la boca.
-No. Se lo tiene merecido por haber aguantado tan poco. Dame el consolador que vamos a jugar un rato con ella.
Las dos amigas se acercaron a su Vea, le soltaron la cuerda que tenia atada bajo sus pechos y la ataron a una pata de la mesa, dejando libre su sexo para introducirle el consolador. Susana empezó a ponerle la punta del aparato en el orificio de su entrepierna y comenzó a hacer movimiento acompasados introduciendo el consolador poco a poco.
-Veo que estas mojadísima. ¿No te habrás corrido mientras estaba fuera?Vea no dijo nada, le era imposible hablar, y lo único que se le oía era su respiración cada vez más intensa. Entre tanto Marta empezó a pellizcar los duros pezones de Vea y les colocó las pinzas con la cadenita, Vea abrió mucho los ojos y respiró con más fuerza cuando su amiga apretó las pinzas y un segundo después un tambor recorrió todo su cuerpo. Había tenido otro increíble orgasmo. Y volvió a quedarse completamente inmóvil, agotada por el esfuerzo.
Las dos amigas la desataron y la tumbaron en el sofá, dejándola unos minutos para que se recuperara.
-Bueno que os ha parecido la experiencia.
Dijo Susana a sus amigas -La mejor noche de mi vida, unos orgasmos increíbles. Comentó Vea Ningún hombre con el que he estado me ha hecho disfrutar tanto.
-No exageres Vea. Yo he estado muy cachonda todo el rato pero no he llegado a correrme. ¿Te podías haber esmerado un poquito más?Dijo Maria a Susana con cara de disgusto.
-Bueno quedamos otra noche y jugamos otra vez. Yo solo de veros también me he puesto a cien.
Sin mediar palabra, Vea y Maria se miran y saltan sobre su amiga, tumbándola en el suelo boca abajo, Maria se sentó en su espalda para impedir que se moviera, mientras que Vea, tira de la camiseta que lleva puesta Susana sacándosela por la cabeza, le desabrocha el sujetador y consigue también quitárselo.
-¡Que hacéis! Si queréis seguir jugando dejarme que esconda el cenicero.
Vea se la mira y con una cara vengativa la dice al oído.
-No te hará falta esconder nada, tenemos preparado un juego diferente para ti.
Al oír la respuesta de su amiga Susana se asusta, pero ya no puede hacer nada, Marta le ha atado las manos a la espalda y esta atándole los codos juntos, por lo que no puede defenderse del traicionero ataque de sus amigas.
-Y que me vais ha hacer, no os paséis ni un pefffffffffffffffffff&.
No
le da tiempo a terminar la frase, Vea le ha colocado la bola de goma en la boca y se la sujeta con fuerza en la nuca. La ponen de rodillas en medio del comedor y Marta empieza a rodearla con una cuerda pasando por encima y debajo de sus duras tetas y atándoselas de la misma forma que ella había hecho con Marta.
-Ahora veras como se te ponen las tetas cuando están bien apretadas.
La dice Marta al oído con voz vengativa.
-Quítale el resto de la ropa que le vamos a atar los pies.
Susana, asustada intenta oponer resistencia, pero las dos mujeres la vuelven a ella, arrastrándola por toda la casa hasta llegar a su habitación.
-Como pesa la condenada. Marta, colócala en el centro de la habitación justo debajo de la lámpara.
Marta la sitúa en el sitio exacto indicado por su amiga y la vuelven a pone boca abajo. Las tetas le duelen de la presión de las cuerdas y el peso del cuerpo y nota como le atan otras cuerdas rodeando sus rodillas, de golpe dichas cuerdas se tensan y la obligan a separar los pies, dejando sus partes intimas totalmente expuestas. Vuelve a sentir que le atan otra cuerda a sus codos y se los estiran hacia arriba, supone que el otro extremo de la cuerda lo han atado a la lámpara del techo.
-Bueno ya estas lista. Te coloco el vibrador y listo.
Le dice Vea con una voz de pasárselo muy bien.
Oye que sus amigas preparan el aparato a sus espaldas y unos segundos después nota un objeto frío que le va entrando en su interior y que empieza a excitarla más de lo que ella imaginaba. Cuando consiguen metérselo entero, una extraña calma inunda la habitación y de repente una explosión sale de su mojado coño haciendo que toda su piel se ruborice. Las muy guarras han conectado el vibrador, piensa mientras el primer orgasmo está apunto de llegarle.
-Hala ya estas lista, nosotras nos vamos, supongo que no te aburrieras con el juguetito que te he traído.- dice Vea mientras ella y su amiga recogen las cosas para irse. Solo una cosa. El final será lo mejor.
Susana, sola en la habitación y con el consolador por fin parado, oye como sus amigas se alejan y cierran la puerta.
No sabe cuanto tiempo ha transcurrido desde que las guarras de sus amigas se han marchado, pero le parece una eternidad. Las manos en la espalda apenas las siente y espera con impaciencia a que esas dos regresen y la liberen.
La casa esta en silencio y lo único que oye son los tenues pasos de los vecinos del piso de arriba y el ligero rumor de los coches pasando por la calle. De golpe el mutismo de la casa es roto por el ruido de unas llaves en la cerradura. -Por fin se han decidido a volver, piensa ella tumbada y expuesta en medio de la habitación. Unos pasos se acercan por su espalda, intenta girar la cabeza pero no consigue ver la persona que se le aproxima, se para, coge algo de la cama, silencio. De golpe una venda ciega sus ojos, intenta chillar, pero la mordaza anula todos sus intentos. Quien podrá ser, ¿una de sus amigas? ¿Su marido?, no imposible, me dijo que volvería mañana. ¿La mujer de la limpieza?, imposible siempre grita cuando entra y mas si me viera en esta situación. ¿Quién?Siente como le sacan el vibrador y desatan sus pies, casi no los nota, si la ponen de pies no cree que se aguante derecha. Desatan la cuerda de la lámpara y sus brazos por fin descansan apoyados sobre su espalda.
-Seguro que es Vea que ha vuelto, creo.
La cogen en brazos y la tumban sobre la cama boca arriba -No puede ser, es un hombre, mis amigas no podrían levantarme ni un palmo del suelo.
Oye como el hombre se desnuda, pero es incapaz de moverse esta extenuada y además no serviría de nada. Nota como se mueve la cama, le cogen las piernas y se las separan con mucha delicadeza, le acarician los muslos y suben unas manos grandes y suaves rozándole sensualmente todo su cuerpo, prestando especial atención en sus doloridas tetas y rodeando y jugando con sus pezones. Siente la cabeza del individuo entre sus piernas y nota como pasa su lengua por su mojado coño. El placer era indescriptible, mientras le pellizcaba los pezones con una mano, su lengua se introducía cada vez más, como si buscara ese rincón escondido que acabara produciéndole un gran orgasmo. Y se produjo, un inmenso orgasmo la inundó provocándole unas convulsiones incontroladas y llevándola a una relajación tota SRC=”http://www.marqueze.net/barra1.gif” HEIGHT=8 WIDTH=824 ALT=”VELADA BONDAGE – Cuando consiguen meterselo entero, una explosion sale de su mojado coño. Las muy guarras han conectado el vibrador, el primer orgasmo esta apunto de llegarle”>