Realmente sado: fotos, videos y relatos sado gratis, porno y sexo sado, chat sado en Madrid, sado tubes.

Publicado el 20/08/2009 | Categoria: Relatos sado | 0 comentarios

Tumbada en el suelo de la habitación, pensaba como había llegado a semejante situación. Su desesperación se hacia patente con el transcurso de las horas, sus muñecas hacia tiempo que le dolían por la presión de las cuerdas y sus codos, pegados uno a otro por las ataduras, ni los sentía. Las piernas, largas y ligeramente mosculadas, se juntaban con sus pies, las cuerdas rodeaban sus tobillos y muslos en una presa que le impedía el movimiento. Una cuerda apretaba sus pechos dejándolos expuestos y cada vez que intentaba cambiar de posición se comprimían contra el suelo y le producían un dolor intenso.

Viernes en el trabajo. Tres amigas sentadas en la oficina, planean plan para el fin de semana. Marta, no muy alta pero con un cuerpo espectacular y sobre todo unos pechos descomunales, los cuales, siempre lucia con unos escotes provocativos, decía.

-Tengo ganas de hacer algo diferente este fin de semana, siempre acabamos en un Púb. Intentando ligar con chicos que lo único que quieren es un polvo rápido y adiós muy buenas.

Susana, se la queda mirando con cara perpleja y le responde.

-¿Y no es precisamente lo que tú buscas? -Si, pero me da rabia que sean ellos los que me den el portazo, tengo ganas de ser yo la que manda a paseo ha alguno. Susana, una mujer atlética, con unas medidas perfectas y unas tetas talla noventa y cinco, mientras se ríe, le comenta a la tercera contertuliana.


Seguir viendo »

Publicado el 18/08/2009 | Categoria: Fotos sado | 0 comentarios
Publicado el 17/08/2009 | Categoria: Videos sado | 0 comentarios

Publicado el 16/08/2009 | Categoria: Relatos sado | 0 comentarios

Él inspeccionaba la cabaña, tal y como le había indicado su compañero era un lugar perfecto para pasar un par de días, incrédulo buscó las ocultas cámaras de video convenientemente dispuestas para que ningún lugar del agradable duplex quedase fuera de control, no podía creerse que podría grabar en video sus sesiones con ella, habían tres cámaras en el duplex, una en la parte superior que abarcaba la amplia cama de matrimonio, otra en el salón y la última en el baño y todas discretamente camufladas e interconectadas para grabar en el mismo lugar desde ángulos diferentes.

Era una amplia y acogedora cabaña de montaña habilitada en dos plantas y decorada en ambiente rústico, disponía además de chimenea en el salón y en el piso superior donde estaba el único dormitorio con una amplia cama con un perfecto cabezal de hierro forjado perfecto para atar a su sumisa y espejos discretamente colocados para no perderse detalle de las evoluciones en el catre. Se sentó en el borde de la cama y miró su reloj, estaba seguro que a ella le encantaría el lugar, apenas faltaba unos minutos para que su avión aterrizase y teniendo en cuenta lo buena conductora que era aún tardaría mínimo una hora antes de que llegase pese a que la distancia desde el aeropuerto era de apenas 20 minutos, pero su especialidad era perderse en la carretera y dudaba que encontrase el lugar a la primera y sonrió para sí mientras se hacía esta interpretación sobre ella. Comprobó que su amigo tenía una perfecta videoteca de porno del más explícito, sobre todo de sado y bondage, tal y como le constaba que era el tema preferido de su compañero. Menudo golfo estaba hecho su amigo, que nidito para sus conquistas se había buscado, y si no hubiese ido a aquella reunión tan aburrida que luego acabó en cena y que por efecto del vino soltó la lengua de su amigo que se ofreció a dejarle el apartamento siempre que lo necesitase a cambio que le cubriese sus muchos líos de faldas. Se estaba poniendo nervioso, necesitaba tenerla ya a su lado, se moría de ganas por someterla, por humillarla, se necesitaban tanto.


Seguir viendo »

Publicado el 14/08/2009 | Categoria: Fotos sado | 0 comentarios
Publicado el 13/08/2009 | Categoria: Videos sado | 0 comentarios

Publicado el 12/08/2009 | Categoria: Relatos sado | 0 comentarios

Nada. Llevaba dos horas paseando por el centro comercial y no encontraba nada que me llamara la atención. Había mirado blusas, minifaldas, hasta zapatos de tacón alto – que nunca me canso de ellos -, pero nada. Mi cura infalible después de un desengaño amoroso no me servía esta vez. Esta vez me había dolido, pues realmente estaba colada por él.

Llevábamos ya un año saliendo juntos. La cosa funcionaba. Yo estaba muy contenta de haber encontrado a Jordi. Nunca me hubiese imaginado que el vicepresidente ejecutivo de una multinacional electrónica se fijara en mí, una becaria de veintidós años, en prácticas, en su último año en administración y dirección de empresas. Al principio de nuestra relación me decía a mi misma: – Mónica, no te engañes, éste es el típico rollo entre el jefe y la becaria -. Pues sé que tengo un buen tipo y que mi cuerpo, aún menudo debido a mis 165 cm y 55 quilos, es objeto de deseo de muchos hombres. Mi carita angelical de ojos azules, mi larga melena rubia, mis pechos pequeñitos pero bien firmes y mi culito moldeado por cuatro horas semanales de spinning en el gimnasio hace que los chicos caigan rendidos a mis pies. Y eso es lo que creía al inicio de mi relación con Jordi. Pero casualidades de la vida, que cada vez me fui colando más por ese hombre de negocios. Era atento, considerado, guapo y rico. ¡Qué más podía pedir! Por eso el viernes por noche fui a buscarlo al trabajo por sorpresa para llevarlo a cenar en uno de los restaurantes más románticos de la ciudad. Me pongo uno de mis vestidos de noche más sensuales, un traje negro de satén ajustado que marca toda mi esbelta silueta abierto por la espalda. Llego a las oficinas. Saludo al portero, mientras éste se me queda mirando atónito. Tomo el ascensor hasta la octava planta. Me dirijo hacia el despacho de Jordi. Y me detengo justo antes de picar a la puerta ya que oigo sonidos extraños. Miro por la puerta entreabierta y le veo. Le veo. Lo vuelvo a mirar ya que mis ojos no dan crédito. Mi Jordi se estaba tirando encima de la mesa a la guarra de contabilidad. Una niñata siliconada un poco mayor que yo para la cual la frase en tu casa o en la mía era la forma habitual de iniciar una relación. Me di media vuelta sin hacer ruido como si no hubiera pasado nada fuera de lo habitual. Me despedí con normalidad del portero. Me dirigí hacia casa repasando mentalmente la lista de la compra de mañana. Llegué a mi pequeño apartamento en el centro. Vi un rato el impertérrita, muy por encima de todos esos hombres que la miraban con lascivia. Ella tenía el control. Por un momento sentí envidia de esa chica. De cómo dominaba la situación, de que jamás un chico le haría a esa diosa algo como lo que me hizo Jordi. Sin duda ella debió darse cuenta de cómo la observaba porque se levantó dirigiéndose hacia mí.


Seguir viendo »

Publicado el 10/08/2009 | Categoria: Fotos sado | 0 comentarios
Pagina 2 de 3123