Mi poder sobre mi marido era tal que ya estaba aburrida de tanta sumisión. Él se ocupaba de la limpieza de la casa y de mi ropa y mis zapatos. Yo gozaba en el lavabo y le hacía limpiar todo.
Cuando tenía mi menstruación me gustaba andar por la casa sin bragas y mi regla goteaba sobre el piso y lo obligaba a que limpie una por una. Me gustaba que me acompañara al baño y mearlo todo subida al inodoro para no salpicarme. Luego me iba y lo dejaba solo. Soy muy hábil para manejar el chorro y apuntaba a distintos sitios de su cuerpo. Acostumbraba comer con él tendido a mis pies y lamiéndome los zapatos. Luego de hacerle todas las maldades posibles me iba a mi trabajo y le daba órdenes para la cena.
Yo tengo una empresa de financiaciones. Digamos una usurera. Prestaba dinero a alto interés a personas necesitadas. Ello aumentaba mi placer. No tengo ningún escrúpulo.
