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Publicado el 27/10/2008 | Categoria: Relatos sado | 0 comentarios

Por fin estaba de vacaciones, lejos de la oficina y el odiado jefe. Me llamo Maria y trabajo como secretaria en una multinacional. Mi jefe es un tipo gris, siempre vestido correcto, siempre serio, no dedica ni medio minuto al dia para mostrarse amable.
Me extraño que me diera las vacaciones en los dias que pedi pero bueno supongo que se estaria volviendo humano.
Decidi ir a la playa, y como queria estar sola y relajada no dije nada a mis amigas. Ya alojada en el hotel, mi sorpresa fue cuando veo a mi jefe llegar y pedir habitacion. Casi me muero del susto. Se acerco a mi, y me miro de arriba a abajo de una manera que jamas habia notado en el.
Me puse como un tomate, pero el, al contrario que en la oficina, me saludo. Eso si se le notaba esa superioridad que demostraba en el trabajo.

Estaba hay que reconocerlo muy guapo con ropa informal, y pese a que tendria unos 40 años se conservaba muy bien.
Yo segui con mi rutina de playa y lectura, y ahi estaba tumbada tomando el sol, cuando se acerco a mi y me dijo que si aceptaba una invitacion para comer. Yo no me lo podia creer el jefe y ligando conmigo. No sabia que hacer pero me atraia mucho asi que dije que si.
En la comida me dijo que estaba celebrando su divorcio, que su mujer se habia vuelto muy aburrida en la cama, que a el le gustaba cierto tipo de juegos.
Yo le pregunte ?Que tipo de juegos?
El se rio, y me dijo que eran juegos de perversion.
Note que miraba mi cuerpo de una forma que me hacia poner cachonda.
El me dijo, mira te habra extrañado que te diera las vacaciones justo cuando las pediste. Yo le dije que si.
El me dijo te las di porque queria estar contigo, porque quiero que juegues conmigo a esos juegos perversos que tanto escandalizaban a mi mujer.
No se porque no me senti violenta ante la situacion, en mis fantasias mas ocultas tambien habia soñado con probar mas cosas en el sexo.
Le pregunte que tipo de perversiones queria practicar y el me contesto diciendo que tendria que someterme a el como esclava.
Me dijo que el se ocuparia de mi entrenamiento y doma, pero que para ello tenia que aceptar. Yo no sabia que decir, y el me dijo, no hace falta que me contestes ahora, si quieres te hare una sesion de prueba y tras ellas decides. Entonces me dijo que tenia unos asuntos urgentes que tratar y que me fuera a su habitacion a las 9 de la noche.
Sentia la adrenalina correr por mi cuerpo, estaba ansiosa y temerosa a la vez por probar algo que me excitaba pero que me daba miedo a la vez.
Por la tarde fui al salon de belleza del hotel y me puse guapa para el que seria mi amo y señor. Llegue puntual a la cita, llame y me abrio la puerta vestido con una bata de seda.
Me invito a pasar y me dijo que encima de la mesa tenia un escrito con una serie de normas que tenia que seguir a rajatabla.
Lei la hoja, en ella se me exigia dirigirme a el como Amo, se me prohibia estar en cualquier posicion que superase en altura a la de mi amo, se me indicaba que no debia mirarlo a los ojos, y que no debia hablar si mi amo no lo ordenaba.
Me ordeno que me desnudara y me coloco un collar de perra. Mi excitacion iba en aumento, el me dijo que hoy como era de prueba no iba a ser muy duro conmigo pero que debia saber que si aceptaba ser su esclava en un futuro lo seria.
Yo asenti con la cabeza en señal de que estaba de acuerdo.
Me dijo que me iba a azotar tanto por su placer como para mi educacion, y dicho esto me mando poner a cuatro patas y con una fusta me golpeo las nalgas.
Deje escapar gritos de dolor, entonces se puso furioso y me dijo que le iba a costar mucho educarme, y que si volvia a gritar me azotaria en el sexo.
Yo luche por contener los gritos pero intensifico los fustazos y se me escapo un grito.
Me dijo lo siento querida pero ahora deberas ponerte de espaldas y abrirme bien esas piernas, he de aplicarte tu castigo.
Estaba muy excitada y pese al grito aguante bien los fustigazos en las nalgas, pero me asustaban demasiado los azotes en el sexo y se lo dije.
Me dijo que habia aceptado libremente una sesion de prueba y ese castigo debia cumplirlo, que luego era libre a aceptar ser su esclava o no, y me dijo que me daria 4 fustigazos por el castigo anterior y 2 mas por hablar sin su permiso. Dicho esto me puso una mordaza en la boca y me dijo que contase, ya que recibiria 6 fustigazos en el sexo.
El dolor fue casi inaguantable, pero cuando acabo me sorprendio su ternura y me dijo querida lo has aguantado muy bien estoy orgulloso de ti, me acaricio suavemente los pechos la cara y me penetro con mimo ya que mi sexo estaba magullado.
El placer sustituyo al dolor y mi amo me llevo a un orgasmo bestial, y digo, si, mi amo, pues ya habia decidido ser su esclava.

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