A los amos y amas les pareció divertido que sus esclavos me penetrasen, sin resistirme permití que varios de los esclavos, me fueran penetrando tanto por mi vagina, por mi boca como por mi ano
Me encontraba totalmente desnuda, dentro de la habitación de los castigos, extremadamente fría. Con mis piernas bien abiertas y entre ellas una tabla de madera, sobre su filo descansaba parte de mí lastimado coño. Con mis manos esposadas a la espalda, mis senos y pezones, así como parte de mis brazos, muslos y hasta parte de mi coño habían sido chorreadas gotas de cera derretida. Mientras que con la punta de mis pies. Procuraba mantener el equilibrio, para no caer al sucio piso. Así ya llevaba un buen rato cuando entró a la habitación, mi amo.